BANDIDO Y FLAMITA, FUGA DE CEREBROS EN LA LUCHA LIBRE

Hoy por hoy, los jóvenes mexicanos que dominan la escena internacional

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Por: Miguel Reducindo

La fuga de cerebros o fuga de talentos es “la emigración de profesionales y científicos formados universitariamente en su país de origen​ a otras naciones, impulsados principalmente por la falta de oportunidades de desarrollo de sus áreas”. Guardando toda proporción y aplicado en el deporte, específicamente la lucha libre, podemos decir que este fenómeno también se da, siendo Bandido y Flamita botón de muestra de una problemática que sufren jóvenes gladiadores altamente capacitados y que pasan la vida en busca de esa gran oportunidad.

Hace algunos años un jovencito de estatura media, cuerpo fornido y agilidad sin igual entrenaba día a día en el gimnasio de la monumental Arena México, ese en donde talentosos elementos han dado desde su primera maroma hasta llegar al profesionalismo pero que, difícilmente, llegan a triunfar en las carteleras del mismo local. Aquel jovencito comenzó a foguearse en pequeñas arenas de la periferia y, bajo el nombre de Flamita, llamó poderosamente la atención del sector independiente, pero él soñaba con ser estrella del Consejo Mundial de Lucha Libre, porque talento lo mostraba y de sobra, así lo vio su profesor, el Arkangel de la  Muerte quien, incansablemente, buscó se le diera la oportunidad, aunque esta nunca llegó, a lo más a lo que aspiraría era ser parte de los Pequeños Estrellas.

Tiempo después apareció en el firmamento otro jovencito originario de Torreón, Coahuila, de excelente físico y agilidad pícara que mostró carisma desde el principio. También comenzó a entrenar en la Arena México y en el gimnasio del Último Guerrero. A diferencia de Flamita, éste enmascarado fue tomado en cuenta para formar parte de la generación 2016 del CMLL, aunque sus presentaciones en la Catedral de la lucha libre fue de la mano de Liga Elite. En esas funciones derrochó talento, cobijado por la misma promotora Flamita también recibió la oportunidad para debutar en el local más importante del mundo luchístico. Ambos mostraron estar lo suficientemente capacitados para formar parte de una promoción relevante, pero el destino les tenía preparado otro camino.

Después del rompimiento entre el CMLL y Liga Elite Bandido parecía estar en una encrucijada, podría ser parte del elenco del CMLL, con las comodidades y obligaciones que esto significa. Cobijado bajo el manto poderoso de la empresa más relevante de lucha libre en México y, según algunos hasta apadrinado. Podrían pasar dos cosas, recibir el impulso que pocos tienen desde el inicio de su carrera como un Audaz, o estar en la interminable fila de jóvenes en busca de una oportunidad. Bandido fue valiente y arriesgado, dejó de lado cierta “seguridad” para irse al sector independiente y rascarse con sus propias uñas, así lo demostró al ser programado un sábado en la Arena Coliseo de Perú 77 y no aparecer.

Para los aficionados a la lucha libre la historia que continuó Flamita es bien conocida, y destaca el negro capítulo donde se enroló en las filas de Triple A donde portó la máscara estilisada de Octagón, mostrándose como el continuador de la leyenda hasta que llegó el bochornoso día en que el “Amo de los Ocho Ángulos” lo encaró y le arrancó la tapa en una firma de autógrafos, pero Flamita no se dejó amedrentar.

Hubo un pequeñito espacio de reacomodo en las carreras de Flamita y Bandido hasta que los ojos de la lucha libre mundial se fijaron en ellos. Gracias a su talento poco a poco fueron recibiendo ofertas de trabajo en muchas partes del mundo, cosa nada ajena para Bandido que ya había sido captado por el Hijo del Santo y llevado al viejo continente.

Criticados o no, una cosa es cierta, Flamita y Bandido son la muestra clara de la vieja frase “querer es poder”, porque una vez así lo pensaron, porque una vez a sí lo soñaron, vivir haciendo lo que les gusta y ser reconocidos por su trabajo, no por nada han sido parte de eventos relevantes en Japón, Francia, Australia y los Estados Unidos; ver a Bandido en All In donde llegó lo más selecto de los independientes del mundo no es gratuito.

“Y en las sombras/ Mueren genios sin saber/ De su magia/ Concedida, sin pedirlo/ Mucho tiempo antes de nacer”, dice una popular canción y así ¿Cuántos jovencitos morirán sin conocer sus alcances en la eterna espera de una oportunidad?, por lo menos Bandido y Flamita no serán de esos, porque ellos se atrevieron a emigrar para forjar sus sueños y lo están haciendo, aunque el camino no es fácil y apenas comienza.

En estos momentos Flamita y Bandido se encuentran en Japón y no regresarán a México sino hasta la próxima Navidad; apenas este fin de semana, en Osaka, el primero dio un luchononón ante el reconocido Pac y Bandido cayó con la frente en alto ante Dragon Kid; los planes continuarán en China, Australia, Londres y hasta donde ellos quieran, esperando que esta fuga de cerebros en la lucha libre sea temporal y regresen a México, ahora sí, a ganarse un lugar en la mejor lucha libre del mundo.

 

 

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