EL SOLITARIO HIZO SU DEBUT HACE 58 AÑOS Por: Leobardo Magadán

0 297

El ídolo fue conocido como “el enmascarado de oro” y murió muy joven, a los 39 años, como los grandes.

La historia de El Solitario es digna de un argumento de película. El protagonista, Roberto González Cruz, nacido en Teocaltiche, un pueblito del estado de Jalisco, llegó hasta los planos estelares después de tantas desventuras.

Su conflicto inicia cuando su hermano mayor y maestro, quien luchaba con el nombre de Otto Banzica, y después lo redujo a Zica, muere en el cuadrilátero durante una función. Con su partida, se va también su mejor amigo y el hombre que lo introdujo en este deporte. Roberto tiene apenas 13 años. Un año después, en 1960, decide dedicarse de lleno a la lucha libre, bajo el nombre de “El Zica 2”. Tiene 14 años, excelentes huesos (que no levantaban un sólo músculo) y muchas ganas de ser una estrella.

En su casa no quieren que sea luchador. Con un hijo muerto es suficiente, gritan sus padres. A los 16 años se sale de su casa. Necesita probarse a si mismo que sí se puede. Es la década de los sesentas. Está de moda un programa de televisión llamado El Llanero Solitario. Escoge “El Solitario” porque además le va bien con su personalidad. El único problema es que los promotores no lo contratan por flacucho. Regresa a su estado y en Guadalajara lo prepara “El Diablo” Velasco, quien lo transforma en un fuera de serie.

Con una tapa dorada que asemeja el antifaz del Llanero, a los 20 años, El Soli debuta el 6 de septiembre de 1966 en la arena Coliseo derrotando a Tony Reyna. El ídolo ha nacido. Cuando ve la ovación de pie de un publico entregado, llora. Ese y los miles de triunfos que siguen se los dedica a su hermano caído en la batalla. Se integra a las tercias de los consagrados y forma parte de la Ola Blanco con Ángel Blanco y Dr. Wagner Sr., a quienes paradójicamente, desenmascara en 1972 y 1985, respectivamente. Muere un mes antes de cumplir los 40 años en la mesa de operación de un hospital pero deja el recuerdo de sus proezas en nuestros corazones, donde vive todavía “el enmascarado de oro”.

Comentarios
Loading...
A %d blogueros les gusta esto: