LA MAGIA DE LA NOCHE DE LEYENDAS MEXICANAS Por: Leobardo Magadán

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La arena México de bote en bote en la función especial de los consagrados.

La noche del viernes fue una noche mágica. La realidad se juntaba con la ficción en una especie de neblina que lo cubría todo. En el pórtico de la arena me encontré con Jerry Estrada, el Puma de Monclova, Coahuila. Revivió aquel pasaje de su vida cuando, en sus inicios, le rompieron el pie en el primer entrenamiento de lucha libre y cómo, después, tuvo que trabajar vendiendo chicles, boleando zapatos y paleando tierra. En suma, de mil usos. Herodes lo rescató y le enseñó el ABC y se convirtió en su mentor y pareja en las luchas. Hablamos de sus rodillas: están destrozadas por los lances y las salidas de bandera espectaculares, agregó. Estuvo postrado en una silla de ruedas y a base de tenacidad, logró salir de la enfermedad. Anoche, lució bien.

Atlantis daba autógrafos. Lo llamé y nos tomamos una foto. Me dijo que estaba muy nervioso porque no siempre se alterna con consagrados, pero que él era Atlantis. Y tenía razón.

Es difícil hacer comparaciones de nuestras leyendas, aún cuando se conserven en buen estado. Por supuesto que ya no conservan la misma velocidad ni los reflejos felinos que mostraban en el pasado. El mexicanismo Rayo de Jalisco ya no baila ni salta tanto pero, tras 43 años de trayectoria, se ve intacto. Misma situación con Canek que continúa fuerte.

El Villano IV apareció más delgado. La dieta de verduras le ha caído bien. En el palco se apareció una señora. La he visto como anunciadora de luchas pero, siendo honestos, no me acordé de su nombre. Vengo a ver a mi esposo -me confió. ¿Y quien es tu esposo? -le repliqué. Es Romano García, Mister Cóndor, el de Los Diabólicos. Por cierto Rocky Santana estuvo grandioso. En el pasado lo confundían con Atsushe Onita, una leyenda del Japón.

Por último El Trío Fantasía. Super Muñeco ganó en su momento todo el dinero que quiso. No faltaba más: fue el primer ídolo infantil. Su caracterización de payasito junto con el programa televisivo Súper Lunes, lo convirtieron en un imán de cartelera. Hoy me hizo recordar aquella época. La fantasía volvió a brotar. El Ratón y Pinocho, geniales.

Fue la función del soñar, del fusionar pasado y presente. Entonces, surgió la magia.

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