Las botas, comodidad, estilo y sostén en el cuadrilátero

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El Origen

En el año de 1933 con la llegada de la Lucha Libre a México, las nacientes estrellas de este deporte utilizaban botines de boxeador para desempeñarse arriba del cuadrilátero. Este calzado está diseñado específicamente para caminar con la punta de los pies, como lo hacen los pugilistas, sin embargo, el pancracio demandaba un uso más rudo del botín.

El gladiador el Charro Aguayo fue el primer luchador a quien se le ocurrió mandar a fabricar un calzado especial para utilizar en las funciones de Lucha Libre. Aguayo se hizo amigo de un aficionado del creciente deporte quien tenía un taller textil en la Ciudad de México, su nombre era Antonio Martínez.

El Charro, enterado del oficio de su amigo, le encomendó crear un par de botas con las siguientes características:  zapatos con una suela gruesa para amortiguar los movimientos a través del cuadrilátero y no hicieran estragos en los pies del luchador, el material para cubrir el calzado sería piel de cabra por ser resistente y durable.

Pronto, las botas cobraron fama y los deportistas inmersos en la Lucha Libre tenían una cita obligada en el taller de Antonio Martínez.

En la actualidad hay muchos artesanos, zapateros y luchadores quienes aprendieron del oficio textil y fabrican botas y equipos a los luchadores, como lo son el gladiador Panameño Veneno o el luchador mexicano Rey Estruendo.

La importancia de las botas radica en las necesidades del atleta del cuadrilátero. La suela debe ser resistente, el material para forrar el calzado debe perdurar y ser llamativo. El uso de las botas es parte esencial para los luchadores y la ejecución de sus movimientos.

Además, son parte del atuendo e imagen de un luchador, representan una parte más de la personalidad y van acorde al personaje con las variantes de colores y texturas vistas en una máscara o una capa.

Las botas son parte de mi cuerpo: Herejía

En entrevista con Herejía, luchador estelar de la Arena López Mateos, comentó sobre si le dieran a elegir entre mil pares de botas existentes en el pancracio, él seguiría escogiendo las suyas. Cada luchador tiene su esencia y su sentir por cada parte del atuendo y después de haber perdido la máscara, las botas pasaron a ser parte de su cuerpo, agregó.

Herejía

El Funerario de la Muerte, un gladiador veterano quien ve acción en la Arena López Mateos comentó mandar a fabricar su calzado en Deportes Martínez, local donde actualmente Víctor Martínez carga el legado de su padre Don Antonio. El Funerario, con 24 años de carrera en los cuadriláteros afirmó sus botas le duran tres años, aunque depende del uso dado por cada luchador, y agregó sobre el calzado, “es la presentación del luchador en el ring (…), las botas te realzan el equipo, es el accesorio más vistoso, ahí se va con la máscara”.

Añadió sobre cuando las botas ya están muy gastadas, muchas veces las guarda como un recuerdo de las múltiples batallas, o en otras ocasiones las regala, solamente si hay un buen fan.

Sin duda el calzado en la Lucha Libre es una parte importante en el desempeño del atleta, el entrevistado finalizó diciendo, “Se puede usar cualquier tipo de zapato siempre y cuando te sientas cómodo en el ring. Puedes usar calzado que te genere confianza (…) sea o no sea la bota”.

Rey Estruendo es un luchador en activo, realiza sus presentaciones en Naucalpan y Tlalnepantla. Además de luchar, fabrica equipos profesionales para diferentes gladiadores y también a aficionados. Entre sus clientes están Kung Fu Jr. y Matrix.

Kung Fu Jr.

Estruendo indicó el precio aproximado de las botas de Lucha Libre, estas rondan en promedio entre mil quinientos y dos mil pesos, “depende del material que le metas, de la hechura y de quién te las haga (…) los materiales más caros son la tela mate, que es como la tela que utiliza El Hijo del Santo (…) la hechura en piel es más cara, pero la mayoría usa sintéticos”.

Rey Estruendo en la Arena Naucalpan

Las personas con deseo de incursionar en el mundo de la Lucha Libre se preguntan cuánto tiempo tarda el diseño y fabricación de un par de botas, Estruendo mencionó, aproximadamente por cada pieza, veinte días, “es medio complicado, cortar y pegar, también hay que tener detalle en lo que estás realizando”.

No todos los luchadores tienen el mismo tiempo de actividad, unos hacen presentaciones diarias, otros dos veces por semana, y esto repercute en la durabilidad del calzado, Rey Estruendo mencionó, en la actualidad las botas se hacen de piel o charol, por ser materiales resistentes, además indicó la durabilidad depende de otros aspectos como contener agujetas, cierre o broche, “Yo utilizo de agujeta, porque duran más, las de broche con los golpes en la lona se llegan a romper. No hay como traer la agujeta bien amarrada”.

La gran cantidad de luchadores en México repercute directamente en la enorme fabricación de calzado, las botas tienen un límite de tiempo. Estruendo mencionó sobre cuando sus botas están gastadas, prefiere conservarlas, porque cada parte de su indumentaria forma su estilo, “las botas representan trabajo en el gimnasio, en la arena o en el ring”, agregó.

Finalizó, “No pierdo la esperanza de tener una sala de trofeos y poner ahí mis cosas (…) regalaría algunas a gente cercana, que no van a hacer mal uso de los diseños, si tú lo das a cualquiera, das la pauta de que te copien”.

Las botas, firma de una buena vestimenta: Isaac Enríquez, aficionado

Diego Balderas, aficionado del pancracio mexicano, mencionó, si él pudiera ser luchador, sería muy difícil escoger entre los dos bandos, “Pienso que esa elección definiría mi comportamiento, mis llaves, y por supuesto mis botas”, agregó.

Es evidente, las botas definen el carácter y la entrega del gladiador. Su calzado al igual a su máscara, son parte fundamental de la cultura luchística, aunque no muchos le toman importancia. Sin embargo, son el complemento directo de la incógnita y del espectáculo arriba de los encordados.

Isaac Enríquez Casas, aficionado desde muy joven a la Lucha Libre y autodenominado “Hijo no reconocido del Satánico” comentó que a través de su vida como espectador siempre ha sido fan de la vestimenta de los luchadores, y resaltó que con solo ver una máscara o las botas portadas por un gladiador puede identificar de quién se trata.

Enríquez mencionó sobre su calzado favorito, el del fallecido Eddie Guerrero, “Eddie podía cambiar de pantalones o hasta de bando, pero no de botas”. Agregó, “si tuviera las botas de Guerrero o de Sting, con su mítico escorpión, las pondría en una vitrina con luces led”. Finalizó al decir, “Las botas son la firma de una buena vestimenta”.

Los fanáticos de las luchas concuerdan, las botas serían un preciado objeto de colección para alguna vitrina del hogar, como lo afirmó René Zermeño Sedeño, aficionado al pancracio por más de 15 años y quien ve en Huracán Ramírez a su máximo ídolo.

Zermeño dijo sobre las botas de este personaje de películas y leyenda del cuadrilátero, “Serían de colección, como cualquier indumentaria, como cuando vas a un concierto de Rock y te toca una plumilla o una baqueta, las guardas y las tienes en una vitrina”.

Afirmó las botas más atractivas en la Lucha Libre son las del Santo, “creo que ese color es muy característico y todos lo podemos reconocer, ese color plateado muy distintivo del personaje” apuntó.

Indiscutiblemente, las botas no serían importantes sin el esfuerzo del luchador, pues él es quien les da valor y distinción entre los demás gladiadores. Algunos otros prefieren no usarlas, Octagón, Espectro y Kahoz, son ejemplos, pero qué más da si también hubo botas que los golpearon a través de su trayectoria.

El calzado se sube al ring junto con la máscara, el luchador exhibe sus botas, las baña de sudor y de su personalidad ante la afición. Ahora sabemos de donde provienen las botas, señal de fuerza y poder en cada combate, además, definen la extensión de la incógnita y por supuesto la esencia de la cultura luchística.

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